Obsequios de Navidad y Distribución

Del San Nicolás de la Antigüedad Al Papá Noel de Disber

Del San Nicolás de la Antigüedad Al Papá Noel de Disber

nov 17, 2015

Papá Noel Grupo DisberTodo personaje tiene su comienzo. Toda empresa tiene su historia. Y todo logo tiene su origen. Vamos a hacer un curioso repaso por la historia de la identidad corporativa de Grupo Disber. Les adelantamos que tiene miga, porque encontraremos llamativos paralelismos con la historia de la universal figura de Papá Noel.
A pesar de que, originariamente, en España siempre tuvo más tirón el tridente Melchor – Gaspar – Baltasar, lo cierto es que, en las últimas décadas, Papá Noel se ha consolidado con mucha fuerza. Y todos tenemos muy claro en nuestro imaginario colectivo a un personaje risueño, afable y regordete que viste de rojo; cuyos compañeros de trabajo son duendecillos hiperactivos; y cuyo transporte bajo en emisiones de CO2 es un trineo tirado por renos voladores… ¡vamos de lo más normal! Pero ¿qué personaje real hay detrás de este mito? ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de la historia? Enseguida ahondamos en el tema, pero antes, les contamos porqué hay un Papá Noel en el logo de Disber…
Muchos sabrán ya, por nuestros vídeos corporativos de Youtube www.youtube.com/watch?v=BXFw1Zlp0-I que Disber tiene su origen empresarial en la distribución de bebidas. De hecho, su nombre lo explicita: “Dis” de distribución, “be” de bebidas y “r” de refrescantes. Así que, su logo por aquella época, también hacia una clara alusión al cuore del negocio: era un camión transportando refrescos. El negocio iba progresando adecuadamente pero tenía un punto débil: la estacionalidad. Evidentemente, en primavera y verano, la venta de refrescos se disparaba; pero el invierno era largo y paupérrimo en ventas. Fue entonces cuando vislumbraron cuál podría ser el negocio complementario perfecto: las cestas y lotes navideños. Y así fue como el logo originario fue completado por un simpático Papá Noel que viaja apoyado en una chapa enorme de refresco. Y lo cierto es que, lo que ahora puede parecer una elección “de cajón”, hace treinta años tuvo su riesgo, porque en aquella época el bueno de Santa Claus no tenía tanta aceptación en España.
Volvamos ahora a la historia de Papá Noel. Detrás de este personaje fantástico hay una persona real: San Nicolás, que despertó la admiración de medio mundo en la Antigüedad. Era de origen griego y nació en el siglo IV. Quedó huérfano y heredó una gran fortuna, gran parte de la cual repartió entre los niños desfavorecidos. Ejerció el sacerdocio en la religión cristiana y siempre tuvo especial atención a las necesidades de la infancia. En vida fue muy popular y querido, así que cuando murió en el mes de diciembre, cerca de la celebración de la Navidad, pronto eligieron su figura de santo para encarnar el personaje mágico que cada navidad lleva regalos a los niños buenos. Pronto, su figura de repartidor de ilusiones se extendió por gran parte de Europa. Ya en la Edad Moderna, los colonos holandeses que emigraron a Estados Unidos, consiguieron que su San Nicolás (en holandés “Sinterklaas”) fuera rápidamente aceptado, convirtiéndose en el archiconocido “Santa Klaus” al americanizar la pronunciación del nombre del santo en holandés. En Francia es conocido como “Pére Noël”, literalmente “Papá Navidad”, que es la denominación que hemos adaptado al castellano.
Y como imaginarán, a lo largo de 17 siglos de evolución, la estética de San Nicolás ha cambiado barbaridades. De ser un hombre alto y delgado ataviado con la indumentaria eclesiástica de la época, pasó a ser un hombre algo más rechonchete que siempre iba con un saco de regalos a la espalda y montado en un caballo. Un escritor anglosajón, Clement Moore, lo situó en la fría y desconocida región de Laponia y cambió el caballo por renos. ¡Todo un acierto!
Y se cuenta, se rumorea, se asevera y también se discute -porque aquí hay algo de polémica y leyenda urbana- que una internacional y “chispeante” marca de refrescos gaseosos fue la encargada del estilismo definitivo de Papá Noel. En los años treinta, encargó a un conocido dibujante de la época, Thomas Nast, que caricaturizara un Papá Noel entrañable para su campaña navideña. Y así es como la imagen de Papá Noel con atuendo rojo y complementos negros: cinturón y botas, ha trascendido hasta nuestros días y ha borrado del imaginario colectivo todas las anteriores versiones.
¿Se imaginan que el siglo que viene, todo el mundo se imaginara a Papá Noel viajando por el mundo encima de un camión de reparto de bebidas? ¿Qué mejor regalo que apagar la sed? ¿Qué mejor negocio que repartir ilusión con las cestas navideñas?

 

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