Obsequios de Navidad y Distribución

2.200 AÑOS DESDE LAS ‘SPORTULAS’ ROMANAS HASTA LAS CESTAS DE NAVIDAD ONLINE

2.200 AÑOS DESDE LAS ‘SPORTULAS’ ROMANAS HASTA LAS CESTAS DE NAVIDAD ONLINE

oct 21, 2015

Aunque las cestas navideñas se asocien comúnmente a la sociedad moderna, lo cierto es que, como tantos otros buenos inventos y costumbres de la civilización, su origen se remonta al remoto Imperio Romano. Curioseando por internet, podéis encontrar bastante información sobre esta curiosa historia, pero peca de repetitiva y de explicarlo a medias y con poco rigor. Hemos querido contar esta bonita historia con todos los detalles que merecen la pena, para lo cual hemos consultado más de un libro de antropología. Ahí va el resultado…
¿Les suena la expresión ‘ganar dinero a espuertas’? Las espuertas son un tipo de canastos de mimbre. La palabra viene del latín ‘sportula’ que daba nombre a un tipo de cestas que solía usarse para transportar alimentos a la mesa. Los patrones romanos que se dedicaban a cualquier tipo de negocio como hombres libres, tenían a su servicio a los llamados ‘clientes’, que no eran otra cosa que trabajadores bajo la dirección del empleador. La rutina laboral de este sector discurría así: cada mañana los clientes se tenían que presentar en la casa del patrón para ver qué tareas les encomendaba. Era la conocida como ‘Salutatio matutina’ donde el empleador, mientras delegaba tareas a sus empleados, les invitaba a almorzar dándoles una ‘sportula’ con alimentos, que venía a ser un pago en especie que complementaba el pago en efectivo. Pues bien, una vez al año, durante la fiesta pagana en honor a Saturno, el patrón regalaba a sus trabajadores unas ‘sportulas’ con productos más lujosos. De hecho, a menudo incluían algunos productos “exóticos” provenientes de los confines del vasto Imperio Romano. Y no es casualidad que, en el contexto de esta celebración, tuvieran tanto protagonismo los alimentos. Hay que tener en cuenta que Saturno era el dios de la agricultura y se le homenajeaba en un momento clave: el inicio del siempre duro solsticio de invierno. El objetivo es que la deidad fuera condescendiente con la fertilidad de las tierras. De todas formas, esta festividad no nace con el Imperio Romano, sino que es una invención del siglo II A.C. Tras una estrepitosa derrota del ejército imperial, se decide montar una gran celebración para mejorar el estado de ánimo de la población en general, y de la soldadesca en particular. Su efectividad fue tal que se institucionalizó.
Seis siglos después el cristianismo está en pleno auge y, con mucha inteligencia, integra en sus fiestas y liturgias las tradiciones más populares del paganismo. Así es como las ‘sportulas’ romanas son rebautizadas como las “cestas de navidad”. Conviene recordar aquí la etimología de ‘navidad’ que viene de acortar la palabra compuesta “nati-vidad”, literalmente traducida como “el nacimiento de la vida”. Es decir, que las cestas navideñas pasan a ser las viandas suculentas con las que celebrar el nacimiento del salvador, del hijo de Dios.
Y así es como fue pasando esta tradición de un país a otro, junto con la expansión de la religión cristiana. En algunos países se arraigó con mayor éxito que en otros y fue evolucionando con el paso de los siglos. En el siglo pasado prácticamente sólo se regalaban cestas a los empleados de los servicios públicos: tales como carteros o barrenderos. Pero a partir de los años cincuenta y sesenta se extendió a todo tipo de empresas privadas. Al fin y al cabo es un regalo útil, que se espera con mucha ilusión y que está cargado de significado, ya que constituye una especie de reconocimiento al esfuerzo y al trabajo bien hecho. En definitiva, el lote o la cesta de navidad se convierte en uno de los mejores alicientes para agradecer y motivar al empleado. Y lo mejor de todo, es que es un regalo cuya base de disfrute es el hacerlo compartiéndolo con la familia y los amigos.
Y lo más curioso de todo es que, mientras uno curiosea la tienda online de la web de Disber, cuesta imaginar que un artículo que se ha adaptado tan bien a la tecnología, tenga más de dos mil años de edad. ¡Larga vida a las cestas de Navidad!
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Un comentario

  1. lo tradicional la cesta de navidad

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